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Entre la resiliencia y el entusiasmo

                                                    A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Madre Teresa de Calcuta

Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra, de origen judío, ejercía en Austria antes de la II Guerra Mundial, fue sobreviviente de campos de concentración nazis desde 1942 hasta 1945. Una vez le preguntaron, -¿Más allá de las ejecuciones, quiénes sobrevivían del campo de concentración? y respondió: -Observando a mis paisanos me fui dando cuenta que sobrevivían aquellos que tenían y se mantenían enfocados en un futuro por el cual vivir, podía ser la familia, alguien a quien buscar o un proyecto. En mi caso me propuse aprender de la psicología del campo de concentración, me propuse que viviría para compartir con la humanidad mis descubrimientos. Morían aquellos que soltaban ese futuro.  Al ser liberado en 1945 escribió su libro -El hombre en busca de sentido-, donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde su perspectiva. Expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir basada en su dimensión espiritual. Fundó una escuela psicológica, Logoterapia, la cual se centra en la necesidad del ser humano de darle sentido a lo que hace, tal sentido no sólo contribuye en su salud, sino de hecho le puede salvar la vida.

ViktorFrankl                                

Jim Collins al estudiar el liderazgo organizacional, relata las vivencias del Almirante Stockdale, el cual estuvo 8 años de prisionero durante la guerra de Vietnam. Un hecho curioso, Collins al preguntarle –¿Quiénes no resistieron?, contesta –Los optimistas, los que decían -Saldremos para la Navidad, y la navidad llegaba y se iba. -Saldremos para Pascua, y llegaba y se iba. -Ellos murieron descorazonados. En tal sentido, la paradoja de Stockdale: -Conservar la fe en que al fin uno prevalecerá contra toda dificultad y, al mismo tiempo, hacer frente a los hechos más crueles de la realidad, sean los que sean-. En otras palabras, tener una visión con un sentido concreto y realista del presente. Alguien que realmente acepta, no espera sino emprende acciones en la cruda realidad, construye con otros sus oportunidades para el bien de sí y de muchos.

En las organizaciones hoy día, Collins aplica esta paradoja para el análisis amplio y crudo de la realidad, principio fundamental del liderazgo. El líder sabe que parte de esa realidad es su propia persona, por ello invierte tiempo en conocerse, aprender de sus acciones, transformarse y desarrollarse.

Los invito a que dediquen tiempo para sí, y a la vez compartan con seres con quienes tengan confianza, sobre el propósito de sus vidas y su quehacer profesional, arriben a su propósito así como a sus objetivos y metas, teniendo como base sus principios y valores. Reforcemos el sentido y significado en lo que hacemos, del cual alude Frankl.

En tiempos de desesperanza, Frankl tenía una fórmula D = S – P. Desesperanza = Sufrimiento – Propósito. Somos responsables de construir (y reconstruir continuamente) el propósito de lo que estemos viviendo, sin importar las circunstancias. También lo somos de compartirlo y quizá inspirar a otros.

Invirtamos tiempo a conocernos, si lo comentado estuviese en un eje vertical donde arriba ponemos nuestro propósito y sus objetivos, con su base en sus principios y valores.
Entonces, tracemos ahora un eje horizontal que se cruce con el anterior, a la derecha nuestras luces: lo que hacemos bien, talentos, capacidades y dones. Al lado izquierdo, nuestras sombras: aquello que resta energía de nosotros mismos, donde nos cuesta más desempeñarnos. Una vez configurados los dos ejes démosle foco al eje vertical, al sentido de propósito y atrevámonos a llevar lo que hacemos bien (lado luz) a un nivel superior, un nivel de excelencia. Donde mejor somos, de manera natural, podemos estar agradecidos y compartirlo con otros. En nuestra luz construimos. Desde allí inspiramos. Y sabremos conformar equipos, arrojando luz, entre todos, a las partes sombras de cada cual.

resilescenciaDel conocimiento del eje horizontal, de luces y sombras, emerge el optimismo realista y activo o mejor dicho, la real aceptación de lo que somos da acceso al estadio de entusiasmo que no espera sino propone: fuerza para salir de nuestra zona de confort;  atrevernos a escuchar lo que no quisiéramos escuchar; expresar la emoción que, a veces, cuesta que salga; atender y cuidar nuestro cuerpo; pensar de manera distinta a como fue creado el problema. A la final, contribuir a co-crear el ambiente que queremos para nuestras familias, organización y país o planeta. Estemos donde estemos.

No olvidemos el origen de la palabra entusiasmo, viene del griego: en – adentro, theos – Dios. Enthousiasmos – inspiración divina. Con tal inspiración hacer y contribuir, además  que nos ayuda a manejar el ego, al estar nuestro propósito dentro de un propósito mayor. Somos parte de una totalidad.

Cada gota cuenta, cada grano de arena, cada gesto, por pequeño que sea, contribuye al cambio de coloración de ese líquido, si queremos cambiarle su ph, o más bien de ese clima que respiramos entre todos.

                          

Héctor Caldera Tosta

 

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